miércoles, 9 de febrero de 2011

¡Quién podrá defender los Dones!


Los funcionarios se desgañitan y rasgan vestiduras por verdades a medias o locos diagnósticos gringos, ante lo que dijo el subsecretario del Ejército de Estados Unidos, Joseph W. Westphal, que en México hay “narcoinsurgencia’’, ya dicho por la subsecretaria de Estado, Hillary Clinton, que después elevó a “héroe’’ a Felipe Calderón, los verdaderos héroes, son silenciados a metralla de crueles venganzas.
¿Cómo es esto? Pues que Álvaro Sandoval, jefe de familia que defendió un mes atrás, la vida, seguridad, propiedad y honor de su hija y esposa como permite la Constitución, al dar muerte a tres malandrines que ingresaron fuertemente armados a su domicilio en Puerto Palomas, municipio de Ascensión a 180 kilómetros de Ciudad Juárez, fue masacrado sin piedad.
No sólo él, sino su cónyuge, Griselda Alvarado. Afortunadamente los infelices –no es adjetivo- tomaron a la hija de la familia Sandoval-Alvarado y la encerraron en el baño, mientras los malandrines rociaron disparos de metralla a los padres. Acaso habrá sido por ¿humanidad?
¿Esto no es más indignante que pura fútil palabrería?
La Fiscalía General del Estado, justificó que Don Álvaro, rechazó contar con escoltas. No lo culpamos, en la mayoría de los casos ellos son quienes entregan a los héroes, bajo cientos de argumentos: “me dijeron, plato o plomo’’ o el que ustedes quieran o simplemente se hacen “patos’’ como es su costumbre, al decirse mal pagados.
La Fiscalía dice que había vigilancia en su entorno y perimetral donde habitaba el sacrificado y su familia, que fue considerado desde esos hechos como “El Héroe de Ciudad Juárez’’, pero que la última visita o vigilancia fue una hora antes que fuera masacrado.
¿Coincidencia o destino?
Como buen ciudadano Don Álvaro adquirió un revolver, lo registró legalmente en la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), con que dio de “baja’’ a tres malandrines, quienes tenían ventaja. El caso fue relevante, tanto que se le investigó, hostigó y al final se determinó el “no ejercicio de la acción penal’’.
Hecho que fue respaldado por el nuevo flamante gobernador de Chihuahua priísta, César Duarte Jaquez. Quien como buen tricolor y gobernante exonero de cualquier delito a Don Álvaro. Hasta ahí bien, pero no garantizó que siguiera vivo él y su familia.

CONTRADICCIÓN DE TESIS

Claro dirán que era responsabilidad federal. ¡Ya basta! De echar la bola a otros. Las garantías de vida eran responsabilidad estatal y un poco de la federal, pero de los dos, no se hizo uno.
Vamos a la historia. Se acuerdan de Alejo Garza Tamez, ese ciudadano tamaulipeco, que sólo en noviembre del 2010, pese a presentar denuncia ante autoridades estatales y federales, envío a sus trabajadores del rancho maderero “San José’’ en Ciudad Victoria, Tamaulipas a descansar, para hacer frente a aquellos que lo emplazaron a entregar su propiedad en 24 horas.
Fueron “Los Zetas’’. No se amilanó. Como buen cazador, era una de sus aficiones, a sus 77 años recibió al grupo agresor. Con sus armas registradas también en la SEDENA, dio batalla. Mató a cuatro y a dos más los inutilizo. Pero él perdió la vida.
¿Qué está pasando? ¿A quién recurrir? ¿Llamamos a la liga de la justicia? ¿O también nuestras autoridades se molestarán?
Dónde están las garantías. Que ni a los “hombres’’ de honor, esos que faltan mucho en las corporaciones quedan en estado de indefensión.
Bueno aquí paramos.
Hoy el VII Tribunal Colegiado en Materia Penal resuelve si Florence Cassez Crepin determina si queda libre, se va a Francia o pasa el resto de su vida, por lo menos 60 años en nuestras prisiones.
Después del “montaje’’ hecho por Genaro García Luna en diciembre 2005, que costó el trabajo a un reportero de televisión. Pero ahora el exjefe de la AFI, hoy es titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPF), donde siguen “producciones García Luna-Parra’’.


Rubén Torres
rtorres@gmail.com

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